Por qué leer los clásicos

¿Cuándo un libro pasa a ser un clásico? ¿Por qué muchos “bestsellers” ascienden al primer lugar de ventas y desaparecen del mapa en poco tiempo?

¿Qué títulos son clásicos universales, los verdaderos bestsellers, que han dejado y dejan huella, pero no salen en las listas de los top ten ni aparecen en las librerías por Sant Jordi?

Hay muchas obras que aún hoy se leen y algunas se hacen leer y criticar, en las facultades y no de Letras, precisamente, sino de Derecho, Medicina o Arquitectura, para modelar la formación de los alumnos.

Obras puestas en la cima de la literatura universal hay muchas. Nada que ver con los bestsellers de hoy, muchos prefabricados, escritos por encargo, sin calidad literaria, con un marketing que los programa para una aceptación masiva y los sube al primer lugar de ventas para desaparecer del mapa en poco tiempo.

¿Alguien recuerda los últimos premios Nadal, Planeta, Ramon Llull, Josep Pla o Sant Jordi, por citar sólo los de Barcelona? Algunos recordaréis Nada, de Carmen Laforet, el primer Nadal y el primer premio de todos, pero la gran mayoría de obras premiadas pasa sin pena ni gloria, aunque se haya elegido, previamente, el personaje famoso que debe ganar: en 1994 ganó el Planeta Camilo José Cela y renunciaron a recibirlo tanto Miguel Delibes como Ernesto Sábato, que no quisieron entrar al juego cuando se lo propusieron.

Premios literarios-literarios, hoy no quedan ya que todos son comerciales. Aquí tenemos: Premi Nadal (1944, Editorial Destino, hoy Planeta); Premio Joanot Martorell (1947, Aymà Editores, hoy Enciclopedia Catalana-Òmnium Cultural y desde 1959 Premi Sant Jordi); Premio Planeta (1952, Editorial Planeta); Premi Josep Pla de narrativa (1968, Editorial Destino, hoy Planeta; Premi Ramon Llull de literatura catalana (1981, Editorial Planeta).

Volvamos a los clásicos: podemos hablar de Homero, de Sófocles, de Virgilio, de Ovidio, de Dante, de John Milton, de Ramon Llull, de Joanot Martorell y del resto de títulos salvados de la hoguera en el Quijote…, y podríamos seguir con Balzac, Petrarca, Cervantes, Lope de Vega,

Quevedo, Shakespeare, Dostoievki, Molière, Verne, Saint-Exupéry, Rablais, Tolstoi, Machado, Darío… y no acabaríamos.

Hoy os quiero hablar de Perché leggere i classici en la versión castellana Por qué leer los clásicos, obra póstuma de Italo Calvino.

Italo Calvino fue un escritor italiano nacido en 1923 en Santiago de las Vegas, Cuba, y muerto en 1985 en Siena, Italia. Afiliado a las brigadas Garibaldi y después al PC, deja el partido en 1957. Inicia estudios de agronomía, los deja y en 1947 se gradúa en literatura en la Universidad de Torino.

Publica su primera novela, El sendero de los nidos de araña, y comienza a escribir, en las filas del neorrealismo italiano, en temas fantásticos y alegóricos.

Cabe citar la trilogía Nuestros antepasados: El vizconde demediado, El barón rampante y El caballero inexistente, narraciones fantásticas;Marcovaldo, es decir las estaciones en la ciudad, crítica al mercantilismo del mundo actual con un estilo poético y preciosista donde el protagonista es un personaje bufo, moderno, salvaje, que va a buscar la naturaleza en medio del asfalto de la ciudad y donde sólo encuentra el caos, y El castillo de los destinos cruzados que Calvino consideraba uno de sus mejores libros y el más fantástico de todos. Fue nominado al Premio Nebula (USA) a la mejor novela fantástica.

Cuándo un libro se convierte en clásico

Calvino sabía que, aunque haya clásicos universales, todo el mundo tiene su lista y en este escrito aparecen aquellos por los que él sentía una particular admiración, pero que el clásico de cada uno es aquel que no puede serte indiferente y que sirve para definirte a ti mismo en relación y -tal vez- en contraste con él.

Calvino comienza el libro con esta definición de clásico:

Clásicos son estos libros de los que se suele oír decir: Estoy releyendo… y nunca “Estoy leyendo…”.

Releer…, aspecto muy importante en cuanto a la lectura de un libro. La juventud
comunica a la lectura un sabor particular y una particular importancia; en la madurez se aprecian muchos más detalles, niveles y significados.

Toda relectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera. Martí de Riquer decía que es muy importante releer, ya que cuando se relee un libro se descubren muchas cosas que habían pasado por alto en la primera lectura.

Y el actual Papa, Jorge Mario Bergoglio, explica que para las vacaciones descansaba rezando y leyendo –releyendo- los clásicos y añadía: ¡Cuánto hemos perdido culturalmente en la ruptura con lo clásico!

Cuando un clásico funciona como tal, establece una relación personal con quien lo lee: si no salta la “chispa” no hay nada que hacer. Leer un clásico por primera vez en la edad madura es un placer extraordinario.

Calvino continúa con otras definiciones de clásico:

·Clásicos son aquel libros que constituyen una riqueza para quien los ha leído

·Un clásico es un libro que nunca termina de decir todo lo que tiene que decir

·Los clásicos son esos libros que nos llegan trayendo tras de sí la huella que han dejado en las culturas

·Es clásico lo que tiende a relegar la actualidad a la categoría de ruido de fondo

·Es clásico lo que persiste como ruido de fondo incluso allí donde la actualidad más incompatible se impone

·Los clásicos sirven para entender quiénes somos y dónde hemos llegado

Calvino termina sus reflexiones con una frase lapidaria: no os creáis que los clásicos se han de leer porque “sirven” para algo. La única razón que se puede aducir es que leer los clásicos es mejor que no leer los clásicos.

Hay que leer Por qué leer los clásicos, es una buena lectura para este verano y nos ayudará a hacer “nuestra” lista de clásicos.

Por Ramon Torra Puigdellívol / Forum Libertas / Source: Aleteia

Síguenos >>>   

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *